El Club Social y Deportivo San Martín (119 e/ 530 y 531) que celebró este año su 75° aniversario, cuenta con un grupo de socios de la Tercera Edad que todos los lunes y miércoles de 15 a 16:30 horas, se hace escuchar en el barrio.


La profesora Liliana Chiávola, con vasta experiencia en el Canto, dirige a este grupo como lo ha hecho toda su vida desde la docencia. Histriónica e inquieta, comanda a los jubilados que encontraron un espacio de recreación y pertenencia en la entidad.

“Una persona del club que trabaja para PAMI, sabía que me había jubilado, y decidió convocarme porque había trabajado con familiares suyos. Estuve mucho tiempo trabajando sola con Aristidio, mi gran compañero”, destaca sobre el único hombre del lugar que está desde los orígenes del coro hace tres años.

En una amena charla con Tolosa Vive, Chiávola lamenta que la gente se prejuzgue demasiado, afirmando con inseguridad “no sé cantar, no tengo voz”.

A pesar de ello, con el transcurso del tiempo el histórico salón del San Martín se llenó de alumnos. “Algunos fueron golondrinas, se perdieron lo mejor, pero son parte del grupo también”, confiesa la profesora con una sonrisa.

A la hora de la devolución, los cantores de Chiávola, contentos por tener un lugar donde expresarse, no escatiman en corroborar que ella es un baluarte indispensable en esa conformación musical.

“Lo importante también es que cuando estamos acá y nos juntamos, además de cantar, la pasamos muy bien. Hay un lindo ambiente” sentencia Ana, una de las pocas que se anima a hablar con la prensa.

En ronda, los presentes reflexionan. Otro gran argumento es que les sirve espiritualmente y que se van mejor a sus hogares. El coro no sólo está integrado por tolosanos, sino también por vecinos de otras localidades. “Yo vengo desde Gonnet”, exclama una señora. Eso sí, todos coinciden en un solo concepto, que “la profe está loca”, dicen sin tapujos y entre risas.

El domingo 4 de diciembre a las 18 horas, el grupo autodenominado “Valientes” brindará una presentación para despedir el año, en el acto de cierre que organiza la institución.

Consultados por el nombre que eligieron, no dudaron en responder cantando:

“Somos valientes porque hacemos cada día un juramento de enfrentarnos con la vida,

porque creemos en los hijos y en la gente o en simples cosas que nos pasan diariamente,

somos valientes porque amamos el derecho de equivocarnos y golpearnos en el pecho,

cuando tenemos la razón entre las manos o si pedimos perdón, equivocados o no, por ser humanos”.


En esta sección

pub1
PUB2
pub3