La Casa del Niño “Refugio del Ángel emplazada en la esquina tolosana de 116 y 530 (Tel. 0221 4215385 - 155638759) apela a la solidaridad ciudadana para seguir brindando alimento, apoyo y contención a los aproximadamente 30 chicos de entre 2 y 12 años que concurren a diario.

 

En el tercer año de su voluntariado como administradora, la trabajadora social Gabriela Meriggi se muestra encantada por el rol que desempeña la institución desde hace más de 17 otoños; “a esta esquina la conoce todo el barrio”.

Destaca que varias alumnas de escuelas cercanas –y algunas voluntarias de la actualidad– recuerdan con cariño el Refugio porque han crecido en él o conocen a jóvenes que pasaron muchas tardes de su niñez, cuando se ubicaba en calle 529 y 115 bis.

 

La Casa estuvo cerrada durante febrero y marzo del corriente año, tras quedar acéfala. Su directora tuvo que dejar la gestión por temas personales, y hasta el momento sigue siendo difícil encontrar quien se comprometa a reemplazarla, sabiendo que se trata de una tarea ad honorem. “Decidimos reabrirla en abril y hacernos cargo hasta conseguir nueva directora” dice Gaby.

Y continúa: “Trabajamos mucho con las familias de los chicos, que siempre vienen muy bien predispuestas porque valoran esta ONG, teniendo en cuenta que la asistencia social brindada es gratuita. Las mamás vienen a limpiar una o dos veces por semana, por ejemplo”.

 

El establecimiento no sólo oficia de comedor y guardería, sino también de segunda escuela, donde los chicos hacen los deberes (“excepto el viernes, porque pretendemos que los hagan junto a sus padres durante el fin de semana”) además de recibir educación sobre higiene y nutrición.

Hay mucho entusiasmo al comienzo del voluntariado, pero después se complica la perdurabilidad cuando no es posible retribuirlo aunque sea mediante un aporte económico mínimo que solvente por ejemplo, los gastos de transporte.

Sumado a ello, al edificio le urgen algunas reformas: “Hace poco pudimos arreglar el termotanque, muy necesario porque algunos de los chicos se bañan acá y a otros a veces tenemos que limpiarlos. Pero ahora lo que más pedimos es ayuda para arreglar el techo lleno de goteras, que nos complica la labor en días lluviosos”.

 

El Refugio necesita que los vecinos se hagan socios de la institución colaborando mensualmente con lo que puedan, para poder sostener la permanencia del voluntariado con un pequeño paliativo.

Aquellos interesados sólo tienen que acercarse de lunes a viernes en cualquier horario entre las 12 y las 17. O también pueden dejar donativos en las alcancías solidarias repartidas en distintos comercios del barrio.

 

La ayuda estatal que recibe la entidad se limita a un subsidio del Ministerio de Desarrollo Social, y el trabajo diario de tres empleadas de cooperativas pertenecientes a la Delegación Municipal tolosana.


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