La rama femenina del deporte que más nos apasiona a todos por estas tierras ha crecido significativamente a lo largo y ancho del país; y la localidad de Tolosa, no es la excepción a la regla.

El fútbol es una expresión corpórea cuyo relato está íntimamente arraigado a la virilidad y la picardía, y quienes pueden jugarlo, en la teoría más absurda, y de dicha manera, son los varones exclusivamente.

Las chicas del Círculo Cultural Tolosano -dirigidas por Maximiliano Borgarelli- vienen a romper con ese mito, que escribió vaya a saber quien (o quienes), o mejor aún: llegan para escribir su propia historia, porque el mito se desvaneció hace rato.

“Estoy hace dos años y medio en Tolosano, juego desde los 15, tengo 28 ahora. Tuve un impasse de 10 años, volví ahora hace poquito, es algo que desde chica me apasiona”, expresa Denise Núñez mientras nos cuenta su trayectoria con la redonda, un tanto agitada por haber terminado recientemente un ejercicio con pelota.

Su compañera, Yohana De Rose, cuenta: “Hace un año y medio que estoy en el Club, vine de la mano del técnico, antes jugaba en un torneo privado”. Ambas coinciden en que la unión del grupo es fundamental y un motor para seguir siendo parte del mismo.

“Hace unos años estaba mal visto el fútbol femenino”, sentencia De Rose mientras elogia la evolución que ha adquirido el torneo de la Liga Amateur Platense, del cual el equipo albiazul es protagonista.

“Cuando empecé a jugar era muy chica, no era muy común como ahora, y estaba el prejuicio que era un deporte para hombres. Desde que está la liga femenina, hay mayor difusión y espacio, se va organizando cada vez mejor. Obviamente quedan cosas por pulir”, menciona Núñez y complementa lo dicho por su colega.

Las chicas cuentan que su objetivo no va a variar durante este semestre, que es el mismo que se trazaron ni bien empezaron, y por ahora queda truncado en la instancia previa: jugar la final. No tienen dudas que lo van a lograr, de la mano de un entrenador “obsesivo”, como dicen ellas.

El joven director técnico sonríe ante tamaño calificativo, pero no lo niega, sino que se asume como tal.

De una familia futbolera que le enseñó a respirar el deporte desde chiquito en lugar del aire, cuenta que todo comenzó con su hermana y su esposa entrenando con unas amigas en el patio de su casa y la propuesta de dirigirlas en un campeonato amistoso. Borgarelli define al fútbol femenino como “una locura”.

“Hay un prejuicio, hoy en día es menor”, afirma en relación al desarrollo de la mujer en la actividad y no duda en mencionar que “las chicas son una esponja, por así decirlo. Vos les das un concepto y lo captan de entrada. Por ahí son técnicamente, algunas, inferiores al hombre pero son mucho más inteligentes táctica y técnicamente”.

“Desde hace un año y medio, por parte del cuerpo técnico, las jugadoras y los dirigentes, nos han dado un espacio y nosotros hemos exigido que nos den un lugar, materiales, incorporarnos a la liga”, explica el entrenador sobre el progreso constante del equipo.

Borgarelli no escatima en elogios para Argentino Juvenil, el tricampeón, que a su entender tiene “jugadoras top” y contra el que sueña jugar una final.

La arquera del equipo, quien entrena de manera diferenciada porque así lo exige su posición en el campo de juego, menciona que no se imagina jugando en otro club que no sea El Círculo.

“Hoy en día no existe esa diferencia con el hombre. Está a la vista que en la LAP hay treinta equipos femeninos. Y hasta en los medios se está achicando la brecha entre los géneros”, define Estefanía “Sapo” Sappa, portadora de apellido de arqueros en la ciudad, cuando se refiere al deporte y la lucha por la igualdad.

Las futbolistas terminan una nueva jornada de entrenamiento, la primera de cara al segundo semestre, que va a tenerlas como protagonistas. Todas unidas anhelan jugar la final y, porque no, sumar una estrella a su escudo. Ese que las llena de pasión.


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