Con gran convocatoria a pesar del clima, se realizó este sábado al mediodía un encuentro vecinal con el fin de conocer y debatir las opciones más idóneas para resguardar la seguridad ciudadana y ordenar el tránsito, una vez que el Ferrocarril Roca vuelva a funcionar.

A la espera de que se electrifiquen los 27 km de vías entre Berazategui y La Plata (lo que resta para concluir la obra), diversos actores de la comunidad se reunieron en la Biblioteca Popular Mariano Moreno (1 #356) para escuchar al licenciado Gustavo Cremaschi, jefe de Cátedra en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP.

Entre los presentes se encontraban la diputada nacional platense (PS) Gabriela Troiano, el comisario mayor Carlos Gando, miembros de la Junta Vecinal por la Reactivación del ramal La Plata-Brandsen, de la ONG Vía Tolosa y del Ferroclub local.

Insistiendo en la “necesidad imperiosa” de revisar el proyecto de electrificación que actualmente estipula utilizar la misma vía del diésel para las nuevas unidades ferroviarias eléctricas; el arquitecto alertó sobre el peligro que esto conllevaría.

La velocidad que toma un tren de las mencionadas características implicaría un mayor número de accidentes en la docena de cruces que existe entre las estaciones de Tolosa y La Plata, además del ya conocido caos vehicular durante cada bajada de barrera.

Mientras el Ministerio de Transporte de la Nación y la misma Municipalidad platense, insisten en remendar sólo el punto más conflictivo ubicado en 1 y 32 con un paso bajo nivel –obra que costaría unos 250 millones de pesos– Cremaschi explicó la importancia de reflotar el Decreto N°1683 aprobado en 2005, que planteaba el soterramiento de las vías desde avenida 520 hasta la Estación de 1 y 44.

La construcción de este canal subterráneo por 1.200 millones de pesos, no sólo eliminaría la necesidad de reformar los 12 cruces sobre avenida 1 para seguridad de peatones y vehículos, sino que representaría un menor gasto, teniendo en cuenta que a la larga, el costoso paso bajo nivel tendrá que replicarse también en las intersecciones de avenidas 528 y 38.

Aunque el plazo de ejecución se estima en aproximadamente tres años, la obra podría realizarse por etapas, con el tren eléctrico funcionando a nivel del suelo. Esta iniciativa que había sido planteada como complemento del proyecto Terminal Ferroautomotor, con el que se buscaba descongestionar el corazón de la Ciudad trasladando la Central de trenes a Tolosa, quedó cajoneada.

Esta última propuesta fue desestimada desde un principio por los vecinos, pero el soterramiento se convirtió nuevamente en una firme solución tanto para la seguridad como para el cuidado del medioambiente, en un extenso territorio platense.

Además, daría continuidad a las calles interrumpidas por la vía, unificando ambos lados de un mismo barrio, descongestionando el tránsito, permitiendo el cruce de patrulleros, ambulancias, bomberos y colectivos, reestructuración del paisaje que también posibilitaría el crecimiento del sistema de transporte urbano.


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