En el marco del primer Paro Mundial de Trabajadoras, las platenses se dieron cita este miércoles por la tarde en Plaza Moreno para exigir el cumplimiento y la creación de políticas públicas que resguarden su integridad física, entre otras reivindicaciones de carácter judicial, legislativo y social.

Nos están matando” fue una de las frases que más impactó durante el acto final en plaza San Martín, cuando concluyó la procesión por diagonal 74, avenida 7 y calle 8. La recorrida por la vía más céntrica de la ciudad se volvió un clásico muy útil, los comercios colmados de mujeres fueron el objetivo.

Tras enumerar a cientos de víctimas de violencia de género y femicidios, muchos de ellos sin haber obtenido justicia aún, una valiente joven que sufrió abusos sexuales de su progenitor, instó sobre el escenario plantado frente a la Gobernación, a “no tener miedo y denunciar” para salir del infierno.

Miles de mujeres, niñas, hombres y niños colmaron las calles de la ciudad encolumnadas detrás de banderas distintivas, o no, con mate en mano e ingeniosos carteles y pinceladas sobre la piel, sobre el torso descubierto porque “las tetas no son genitales”.

“Las mujeres movemos el mundo y lo hacemos feminista”, “Putas como Eva”, “Vivas y organizadas nos queremos”, llevaban las pibas en sus cuerpos.

Con la Catedral de fondo, mujeres de luto avanzaban a paso firme con globos negros formando un paisaje surrealista.

“Saquen los rosarios de nuestros ovarios”, “La sororidad (hermandad entre mujeres) mata al macho”, rezaban las paredes. “Ni la tierra, ni las mujeres somos territorio de conquista” y algún que otro “Macri gato” se leía en los carteles.

No faltaron los pañuelos verdes exigiendo el “Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Educación sexual para decidir. Anticonceptivos para no abortar. Aborto legal para no morir”.

Tampoco faltaron las intervenciones artísticas. Alrededor de las 17:30 horas, previo a la partida, en la Moreno un grupo teatral con el distintivo color de la lucha, el violeta, recorría las sendas peatonales mostrando fotos de mujeres asesinadas.

En otro tramo, sonaba una batucada a la que se iban sumando bailarinas despojadas del pudor, como precalentando las piernas para la caminata que se venía.


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