Recopilación por Oscar Labadie

El Rotary Club de Tolosa, desde que le fuera entregada su carta constitutiva por Rotary International en el año 1969, se ha destacado en el desarrollo de innumerables actividades.

En sus comienzos convocó a diversos historiadores para que determinaran la fecha de la fundación de Tolosa, que en ese momento estaba siendo discutida. También ha posibilitado que vecinos y profesionales accedan a diferentes tipos de becas que ofrecen la Fundación Rotaria y el Rotary International.

De esta manera el club cuenta en su haber con profesionales que han desarrollado estudios de perfeccionamiento en universidades de Alemania, Francia, España, Estados Unidos e Inglaterra, de los cuales algunos regresaron para aplicar los conocimientos adquiridos mediante actividades que permitieron transferirlos para el bienestar de la comunidad o el desarrollo científico en centros de investigación.

Otros participaron en becas de intercambio cultural con países como México, Francia, España y Australia. En esos intercambios el club recibió grupos de México, Francia, Estados Unidos, Australia, Tailandia, India, Italia, República Dominicana y Brasil.

 

Junto a la Comuna participó en la creación de la plaza con juegos “Los Carreros” en el barrio construido cerca de la salida de la autopista a Buenos Aires.

También a través del Rotary tolosano, La Plata sumó a su patrimonio escultórico una pieza muy particular: un reloj de sol que responde al anhelo de un socio fundador, el ingeniero Ricardo Ortiz que cuando viajó a Beniganim, un pueblo valenciano, quedó impactado por el “relotge ecuatorial” del lugar.

La máquina para medir el tiempo se instaló en el distribuidor vial Pedro Benoit, dentro del rulo que dibuja la vía que sale -en dirección de Ringuelet a La Plata- desde el distribuidor hacia la avenida 520.

El reloj de sol, que se usa desde tiempos inmemoriales, señala los momentos del día por medio de la iluminación de un cuerpo expuesto a la luz solar o por la sombra que ésta proyecta sobre una superficie.

La escultura de un diámetro de 5 metros y una altura de 5 metros, consta de dos piezas. Una es un cilindro de acero inoxidable con el calado de números y puntos (que marcan las media horas) que permite el paso de la luz. La otra, con forma almendrada, es de chapa, y constituye la base en cuya arista se proyecta la hora.

Este reloj solar, fabricado por expertos españoles que lo donaron a la Ciudad, se inauguró el día 15 de mayo de 2010.

Actualidad

En junio del corriente, a 47 años desde su fundación, la institución reveló en diálogo con El Día su estado crítico: “En los últimos tiempos la participación declinó, tanto que solamente quedan seis socios”. Aquellos interesados en conocer y acompañar las actividades que desarrolla, pueden visitar la Fan Page Oficial de Facebook.


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