Relato de Pablo “Colo” Pérez, dirigente radical tolosano

Cae la noche o se va la tardecita. Es lo mismo. El sol en su estertor apenas si lame los techitos de las humildes y orgullosas casitas de La Unión. El Mono ceba mate y los pibes juegan tratando de armar un carrito que los tiene a maltraer desde temprano.

Se acabó la garrafa.

– 300 mangos Colo, y me dura dos semanas la puta madre, ¿me aguantas que voy a comprar una? – me dice.

– Andá tranquilo – le contesto. Y me siento, miro y pienso para qué carajo lo afilié... 300 mangos la garrafa.

¿Sabrá el Mono que Alem anduvo por estas calles cuando vino al funeral de su borracho amigo y poeta Matías Behety allá por 1885, cuando el cementerio estaba acá nomás en la 117? ¿Sabrá quién fue Alem, por qué luchaba, por qué peleaba? No creo.

– Che dieguito ¿sabés quién fue Alem? – le disparo como un rayo al mayor de los hijos del mono.

– ¿Y ese, Colo? – No sabe. Para qué carajo lo afilié, sigo pensando. El Mono no es peronista, radical, y ni sabe de ideologías ni relatos políticos. Pero como se la jugó aquel fatídico 2 de abril en plena madrugada dejando a sus hijos, pegadito a mí, agua, gritos, quilombo, ciudad aterrada...

Fue el Mono el que dijo “acá no se rinde nadie” y entonces pienso que el Mono debe saber quién es Alem, si dijo eso lo sabe... estoy seguro. Y lo veo venir puteando con la garrafa a cuestas.

– Fijate Colo que en la 120 está el Coda a punto de mandarse alguna cagada – me suelta.

– No Mono quedate tranqui, espera a la novia, esta rescatado ese, hasta se baña, Mono – y los dos nos cagamos de risa.

– Mono...

– Qué Colo...

– Te afilié...

– Uhhh, pedazo de hijo de puta, para eso la fotocopia del docu, jajaja, sos guacho... ¿a dónde me afiliaste?

– Sos radical Mono boludo – le contesto. Hay un pequeño silencio... pequeño.

– Está bien, si vos decís ¿y qué tengo que hacer? – La pregunta desarma.

– Mirá Mono como hacer, hacer mmm… me dejás seguir usando tu casa para seleccionar la ropa que les damos a los pibes.

– Sí Colo...es para los pibes – dice.

– Me acompañas a seguir rompiendo las pelotas con las casitas que no terminaron del Plan y se afanaron la guita.

– Más vale Colo.

– Seguimos con la idea de abrir la copa de leche ni bien podamos.

– Sí pelotudo, sí – me contesta.

– Listo Mono eso tenés que hacer… Mono... ¿Sabés quién fue Alem?

– Qué se yo Colo; San Martín, Belgrano y hasta ahí… ¿por?

– No, olvídate.

Y encuentro la respuesta. El Mono es radical porque es solidario... porque su mano se extiende desde la humildad extrema para socorrer a otro humilde... porque lucha, con sus pibes a cuestas, y nunca pierde la fe y porque acá no se rinde nadie, carajo.

Algún día entre mate y mate le contaré de Alem, pero creo que en el fondo él me puede contar mucho más. Alem caminó por estas calles cuando eran andurriales... el mono sabe quién es Alem.


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