Mariano Salvatore, miembro fundador de Serenos Navegantes, habló con Tolosa Vive sobre el material discográfico recientemente lanzado. Risas, llantos y banderas fue grabado en EcoStudio por Roció Mansilla y Sebastián Perkal, con los últimos detalles a cargo del Cana San Martín en Astor Mastering.

“Somos un grupo de amigos que llevamos los mismos ideales como bandera, tratando de luchar por un sueño y llevar nuestro mensaje a los fieles oyentes que nos siguen desde hace cuatro años y medio”, contó el cantante.

Sebastián Trabucco en batería, Pedro Álvarez Dachdje y Daniel Vargas en guitarras, Juan Ignacio “el Chino” Giles en bajo y Lucas Orbea en saxo completan la banda de rock barrial, característica que se desprende del contenido de las letras: su identidad tolosana, sus raíces, la amistad, son temas preponderantes.

“En 10 y 529 tenemos un mural, llevamos la bandera de Tolosa a todos lados porque nacimos acá y tenemos un amor y una historia muy comprometida con el barrio”, expresó el vocalista del grupo que años atrás fue distinguido por el programa cultural Tolosa Vive.

En la Biblioteca Popular Mariano Moreno, el entrevistado explicó que en un primer momento tocaba la batería y cuando el proyecto musical estuvo en pausa tras la partida del cantante, decidió “tirar los palillos”, afirmarse en el micrófono y componer junto a su hermano Lucas, que además se encarga de los arreglos como cada uno de los músicos.

Con su primer álbum Vicios del Rockandroll, Serenos Navegantes surcó el Conurbano desde 2015. Cosechó un público destacado que por estos días se encuentra descubriendo la esencia de Risas, llantos y banderas. Vamos a andar, Con tu voz, Juego de amores, Levantar, Será, Barrios nuestros, Cada noche, Sin final y Contra el tiempo, son los títulos que habitan el nuevo disco.

Actualmente, Salvatore se recupera de una lesión en las cuerdas vocales y la banda se prepara de cara al festival Tolosa Rock que se celebrará el domingo 14 de octubre en 32 y 117 a beneficio del Club Ateneo Popular. El objetivo es acondicionar una cancha de 11 “para que los pibes de las inferiores no queden libres al llegar a la última etapa del fútbol juvenil”.

 


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