En una visita a la Biblioteca Popular Mariano Moreno, Hugo Walter Hache reconocido y destacado vecino del barrio de la Estación, conversó con Tolosa Vive sobre su vida como médico pediatra durante quince años en el Centro de Salud N°15 y casi un cuarto de siglo en el N°9.

Jubilado desde hace un lustro, contó que se recibió en La Plata allá por el 1961 y sus primeros veinte años en el ejercicio de la profesión transcurrieron en Añatuya, Santiago del Estero.

“Soy de donde es Margarita Barrientos, fundadora de Los Piletones (comedor social). Una provincia sumamente pobre, más bien un polo ferroviario que cuando vino la privatización quedó mucho más hundido en la pobreza”, describió.

A fines del ’78 el doctor Hache volvió a la ciudad para quedarse definitivamente en Tolosa, de donde es su esposa, y donde creyó que se encontraría aplicando otra clase de Medicina.

“Pero vine a un barrio pobre, primero estuve en El Mercadito y más o menos eran las mismas patologías, las diarreas eran agudas y la distrofia de los chicos desnutridos eran casi lo mismo, nada más que aquí se podía derivar a alguien y allá era el único pediatra”, explicó.

Los problemas eran estacionales: en invierno eran bronquiales, neumonías, neumopatías, bronquitis espasmódica, asma. “Era una atención primaria, difícilmente derivábamos a otros especialistas. Creo que no tuvimos gran mortalidad porque teníamos un buen servicio, pediatra a la tarde, más ayuda”, evaluó.

En Añatuya, Hugo también hacía de anestesista por falta de profesionales. En aquella época utilizaba un método primario: “Un bol con éter y había que aspirar, aunque la anestesia de Ombredanne era segura, les producía muchos vómitos. Así hemos hecho varias cirugías”.

“Aquí solamente atendí niños. Nunca he tenido grandes problemas con los pacientes, porque mi paciencia santiagueña me favorecía en eso y he tratado de inculcar muchos mitos que cree la gente pobre, que se cura con tal cosa y no es necesario darle los antibióticos; otras curas”, reveló el abuelo de 82 años.

Tras un análisis comparativo, sostuvo que las realidades en ambos puntos del país eran similares: “Además mucha gente de las provincias está aquí, se han venido por la falta de trabajo al Gran La Plata, Gran Buenos Aires o el Conurbano donde está lleno de correntinos y de santiagueños”.

Finalizada la entrevista, el doctor Hache, símbolo de la vocación de servicio en la comunidad, dejó en la biblioteca una Enciclopedia Universal Espasa Calpe que había traído junto a su nieto para donar, “colección completa y nueva de 40 tomos”.


En esta sección

pub1
PUB2
pub3